Cambio climático y alimentación: qué cambia en tu plato

El cambio climático y la alimentación están más unidos de lo que parece: lo que comemos depende del clima, y la forma de producir y consumir alimentos influye a su vez en el clima. Aquí repasamos qué cambia en el plato y qué puedes hacer.
Cómo afecta el cambio climático a lo que comemos
Cultivos más expuestos
Las olas de calor, las sequías y las lluvias torrenciales reducen cosechas y modifican las épocas de siembra y recolección. En el Mediterráneo, la falta de agua es uno de los grandes retos.
Alimentos más caros y menos estables
Cuando una cosecha falla, los precios suben. La dependencia de cadenas largas de suministro hace más frágil el sistema, algo que enlaza con la soberanía alimentaria.
Nuevos riesgos para la seguridad de los alimentos
El calor y la humedad pueden favorecer microorganismos y toxinas en cultivos y en el almacenamiento. Estudiar este vínculo fue precisamente el objetivo del proyecto europeo Veg-i-Trade, y lo traducimos en consejos en nuestra guía de seguridad alimentaria.
La otra mitad: cómo influye la alimentación en el clima
La producción de alimentos genera una parte importante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, por el uso de energía, fertilizantes, el cambio de uso del suelo y, sobre todo, la ganadería. Por eso comer más vegetal suele ir asociado a una menor huella de carbono.
Qué puedes hacer desde tu cocina
Come más alimentos de origen vegetal
Legumbres, cereales integrales, frutas y verduras: son la base de una dieta saludable y, en general, de menor impacto.
Compra de temporada y cerca
Ayuda a reducir transporte y energía. Mira qué toca ahora en frutas y verduras de temporada.
Reduce el desperdicio
Planifica la compra, congela y aprovecha las sobras. Tirar comida es tirar también el agua, la energía y el transporte que costó producirla.
Conserva y lava bien
Con temperaturas más altas, el frío y la higiene importan más. Repasa cómo lavar verduras correctamente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo afecta el cambio climático a la alimentación?
Altera los rendimientos de los cultivos, encarece algunos alimentos, modifica las épocas de cosecha y puede cambiar los riesgos para la seguridad de los alimentos frescos.
¿Comer vegetal ayuda al clima?
En general sí: los alimentos de origen vegetal suelen tener una huella de carbono menor que los de origen animal, aunque depende del alimento y de cómo se produzca.
¿Qué relación tiene con el proyecto Veg-i-Trade?
Fue un proyecto europeo que estudió el impacto previsto del cambio climático y de la globalización en la seguridad de las frutas y verduras frescas. Este sitio toma su nombre de él.
¿Qué es lo más útil que puedo hacer?
Combinar tres hábitos: comer más vegetal, comprar de temporada y reducir el desperdicio.